El pasado del tiempo

El pasado del tiempo es un blog creado para servir de apoyo a las clases de Historia con el objetivo de facilitar a los estudiantes referencias sobre recursos digitales disponibles en Internet y relacionar los contenidos de estas materias con la situación actual mediante referencias a noticias, novedades y todo tipo de documentos que propicien la comprensión del pasado y del presente, la reflexión sobre otros tiempos y lugares.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Museo del traje. Un recurso didáctico


Ubicación del Museo del Traje.
 Avenida de Juan de Herrera, 2. Madrid (28040)
91 550-47-00

El Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico es un museo nacional dependiente del Ministerio de Cultura. Su objetivo básico es promover el conocimiento de la evolución histórica de la indumentaria y de los testimonios del patrimonio etnológico representativos de las culturas de los pueblos de España.

Está ubicado en el edificio de los arquitectos Jaime López Asiaín y Ángel Díaz Domínguez, en la Ciudad Universitaria de Madrid,que fue sede del antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo.

Las colecciones del antiguo Museo del Pueblo Español, que conforman la base del nuevo Museo del Traje, están constituidas por una gran variedad de objetos relacionados con las actividades productivas, la vida doméstica o las creencias, de la vida tradicional,
en especial del período de transición de la era preindustrial a la industrial y urbana.

Desde sus orígenes, la sección de indumentaria ha evolucionado, enriqueciéndose con destacadas adquisiciones y nuevas aportaciones interpretativas, y constituye en la actualidad un conjunto de suficiente entidad como para servir de eje principal a la exposición permanente
del Museo del Traje.

El museo tiene encomendadas las siguientes funciones:

1. Mostrar desde una perspectiva antropológica la unidad y diversidad de las manifestaciones culturales en España.
2. Conservar, proteger y promover el conocimiento del patrimonio etnológico relevante de la cultura de los pueblos de España.
3. Mostrar la evolución histórica de la indumentaria y el continuo cambio de las prácticas del vestir.
4. Potenciar la investigación en el ámbito del patrimonio etnológico español, convirtiéndose en un centro de referencia nacional e
internacional, lo que convierte el museo en Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico.

Traje de novia de 1902

El  Museo del Traje cuenta con una gran variedad de colecciones, fruto de su larga historia. Sus orígenes se encuentran en 1928, cuando se crea el Museo del Traje, con fondos de indumentaria tradicional y “cortesana”, según denominación de la época. En 1934, se crea el Museo del Pueblo Español, por Decreto de la Presidencia de la República. A partir de ese momento, comenzaron a recogerse objetos de la vida tradicional campesina española, que ya se encontraba en proceso de extinción. Así, se reúnen tanto objetos asociados al trabajo, como al mundo religioso o al lúdico. En 1993, el Museo se fusiona con el Museo Nacional de Etnología para crear el gran Museo Nacional de Antropología, que inició una política de recuperación de piezas que incidía en el gran cambio sufrido en España en la segunda mitad del siglo XX: la transformación de una sociedad eminentemente rural en una sociedad urbana. En 2004, se creó el Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, cuyas adquisiciones se han centrado, de forma casi exclusiva, en el trabajo de modistos y diseñadores, españoles y extranjeros, de los siglos XIX y XX.

El Museo está formado por las siguientes colecciones:

Indumentaria histórica

Traje masculino a la francesa del siglo XVIII

Indumentaria contemporánea
Vestido de fiesta años veinte



Indumentaria popular
Traje campesino de finales del siglo XVIII


Joyería y accesorios



Peineta 1900

Textiles

Dechado 1815

Actividades económicas

Tijeras de esquilar

Equipamiento doméstico


Estufa de gas 1880

Actividades lúdicas


Recortable años veinte

Religiosidad y creencias


Escapulario de finales del siglo XIX

Fuentes documentales

Niñas vestidas como su meuñeca de Mariquita Pérez, 1954

Además encontramos una vitrina denominada Tesoros del pasado destinada a recoger importantes piezas de gran antigüedad y valor que conservan otras instituciones, y cuyo contenido cambia cada seis meses; y una sección de últimos ingresos que incluye las novedades y adquisiciones más recientes


Capa corta de seda, oro y plata del siglo XVII procedente del Museu Textil i d´Indumentària de Barcelona

Corsé femenino de hierro del siglo XVI. Durante el reinado de Felipe II se forjó la idea de crear un artilugio para modelar el torso femenino. Este artilugio, conocido con el nombre de “cartón de pecho”, tenía la finalidad de aplastar los atributos femeninos. Estructuras de madera, hierro o tejidos armados con ballenas se vestían sobre la camisa interior femenina, y sobre ellas, la saya. La finalidad era conseguir unos torsos rígidos y planos demandados por los ideales de belleza del momento. Al mismo tiempo permitían lucir con claridad los motivos decorativos de los ricos tejidos utilizados, que, al adherirse a una superficie plana a modo de un lienzo, permitían mostrarlos sin una arruga.
Por último, podemos también encontrar exposiciones temporales que confirman la amplia oferta etnográfica y cultural que ofrece el museo y que le convierten en algo más que un Museo del traje.
Coroza realizada en junco para protegerse de la lluvia en Galicia


Tres vídeos sobre el Museo del Traje








domingo, 21 de noviembre de 2010

La guerra de Cuba y el servicio militar en España





En la actualidad las Fuerzas armadas españolas  están formadas por voluntarios profesionales. Pero hasta 2002 el servicio militar  fue obligatorio en España. Una ocasión para recordar la historia de los sistemas de reclutamiento militar en España a lo largo de los siglos XIX y XX

Documentación:

Artículo: el fin del servicio militar

Historia servicio militar en España

Breve historia de la mili

Quintas y servicio militar

La redención en metálico y el 98

Para saber más. La guerra de Cuba y el servicio militar
Fuente: Foro 1898. Punto de encuentro

El Artículo 3 del Título 1 de la Constitución española de 1.876 indicaba la existencia del servicio militar obligatorio para todos los españoles en los siguientes términos:

"Todo español está obligado á defender la patria con las armas, cuando sea llamado por la ley, y á contribuir, en proporcion de sus haberes, para los gastos del Estado, de la Provincia y del Municipio.
Nadie está obligado á pagar contribución que no esté votada por las Córtes ó por las Corporaciones legalmente autorizadas para imponerla."
Y el Artículo 88 del Título 12 rezaba los siguiente:

"Las Cortes fijarán todos los años, á propuesta del Rey, la fuerza militar permanente de mar y tierra."

Tenía una duración de tres años, y una vez cumplidos los mozos pasaban a una nueva situación militar que venía a durar alrededor de ocho años: la reserva activa.

Los Ejércitos se cubrían mediante voluntarios o por medio de quintas, un sistema por el que anualmente eran sorteados los varones en edad militar.
Esta edad militar cambió con el tiempo, ya que hasta el año 1.885 se llamaba a filas a los varones de 20 años, rebajándose en ese año la edad de reclutamiento hasta los 19 años para volver a establecerla de nuevo en los 20 años en 1.899.

Sin embargo los efectivos de las unidades estacionadas en Ultramar se cubrían mediante el reenganche de aquellos que habían finalizado su servicio pero deseaban prolongarlo, mediante voluntarios procedentes de las unidades con guarnición en España, o mediante sorteos especiales entre las diversas unidades del Ejército peninsular.

Pero si el servicio militar era obligatorio para todos los españoles, eso no significaba que todos los quintos sorteados en el año tuvieran que cumplir con esa obligación, ya que existían tres formas posibles de eludir las obligaciones militares:

1.-los excedentes de cupo, que pasaban a integrar una segunda reserva durante ocho años, carentes de cualquier tipo de formación militar;
2.-la sustitución;
3.-la redención en metálico.

Las dos últimas posibilidades de eludir el compromiso militar favorecían claramente a las clases sociales económicamente más fuertes, reservando el "honor" de servir a la Patria o de morir por ella a los más desfavorecidos.

Este sistema se estableció en 1.850, aunque la sustitución iría desapareciendo poco a poco.
En 1.878 sólo se permitía realizar la sustitución a parientes de hasta 4º grado y ya en 1.882 tan sólo entre hermanos, mientras que anteriormente un mozo en edad militar podía presentar a un "sustituto" que hiciera el servicio militar por él sin que existiese ningún lazo de sangre.
Sin embargo, para los mozos destinados a Ultramar estas limitaciones no se aplicaban, siendo una práctica habitual presentar un sustituto. Por supuesto, al sustituto le abonaban una cantidad de dinero, por regla general inferior a la que se debía abonar en caso de redención en metálico.
La redención en metálico permitía a aquellos mozos que abonasen 2.000 pesetas eludir el servicio militar, cantidad que sería reducida a 1.500 pesetas a partir de 1.882, y que sólo tenía vigencia para los mozos destinados en la Península.
Este sistema se mantendría vigente hasta 1.912, a pesar de que ya en 1.891 se había presentado a las Cortes una propuesta de Ley para abolirlo.






Sintesis de España en el siglo XIX. Economía y sociedad

Madrid a finales del XIX
En la España del siglo XIX al mismo tiempo que se creaba un Estado liberal se consolidaba una sociedad de clases (basada en la propiedad y en la riqueza), se desarrollaba un proceso de industrialización y se implantaba una economía basada en el capitalismo.

El crecimiento demográfico
            España pasa en el siglo XIX  de 11,5 a 18,6 millones de habitantes. Crece pues considerablemente (60%) pero menos que otros países europeos debido a que la mortalidad se mantuvo algo más elevada. Hubo importantes epidemias de cólera (por ejemplo, la de 1885). El crecimiento fue desigual: Madrid y la periferia crecieron más que el resto.

Los movimientos migratorios y el crecimiento de las ciudades
            Los campesinos emigran a las ciudades, primero a las más próximas y, desde 1860 hacia las zonas más industrializadas peninsulares (Madrid, Cataluña y Vizcaya). A finales de siglo la emigración será a América, desde Canarias, Galicia y la cornisa cantábrica.
            Las ciudades que más crecieron entre 1850 y 1900 fueron Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla, Málaga y Zaragoza. Cambiaron de fisonomía; se construyeron ensanches, traída de aguas, plazas y parques, estaciones de ferrocarril, alumbrado de gas, edificios oficiales, vías,   paseos y teatros  No obstante, a principios del siglo XX, la mayoría de la población continuaba  aún viviendo en el campo.



Las transformaciones y los problemas  en la agricultura
            Pese a la industrialización de algunas zonas muy localizadas, España siguió siendo un  país fundamentalmente agrario durante el siglo XIX. La reforma agraria liberal consistió en  introducir formas de producción capitalistas, convertir la tierra en una mercancía y  consolidar la propiedad privada de la tierra. Para ello los liberales adoptaron tres medidas esenciales: la abolición del régimen señorial, la desvinculación de mayorazgos y la desamortización (en 1837 de bienes eclesiásticos –Mendizábal- y desde 1855 de bienes municipales- Madoz-). Muchas tierras pasaron a ser propiedad de burgueses que las cultivaron para obtener beneficios, aumentando la producción agraria.




La propiedad estaba muy mal repartida y masas de campesinos (en Extremadura, Castilla y Andalucía) trabajaban  recibiendo bajos salarios en los  grandes latifundios de propietarios absentistas, permanecían desempleados en la miseria buscando un jornal   o decidían  emigrar. En el norte predomina el minifundio y una agricultura de autoconsumo. En estas circunstancias, la agricultura no se modernizó, los rendimientos eran muy bajos, y el escaso  poder adquisitivo de la mayor parte de la población impidió el aumento de la demanda y el crecimiento de mercado para favorecer el desarrollo industrial.


            El cereal fue el producto mayoritario de producción pero a un alto precio que obligó a los gobiernos a recurrir al  proteccionismo. Otros cultivos eran el maíz y la patata, en el norte. El olivo en Andalucía,  el arroz y cítricos en el Mediterráneo y la vid en Cataluña y La Rioja fueron productos que tuvieron más éxito en la exportación.

Los inicios de la industrialización española en el siglo XIX
            La industrialización española se produjo con retraso, fue más lenta  que en otros países de Europa occidental y muy desigual en el espacio (Madrid, Cataluña y a la zona cantábrica, Asturias y País Vasco).
Las  industrias más modernas y mecanizadas fueron las textiles catalanas, entre 1830 y 1860, aunque dependían del carbón asturiano o galés y por  su productividad, costes y precios no se podían comparar con las inglesas, por lo que hubo que recurrir al proteccionismo: la producción se destinaba al mercado nacional y a las colonias (Puerto Rico y Cuba).        
 De este modo nuestras industrias fueron poco competitivas, con altos costes de producción, escasa demanda  y difícil  renovación tecnológica.
            Los yacimientos de minerales como el  plomo, cobre, zinc o mercurio se vendieron por el Estado a compañías extranjeras para paliar la Deuda Pública.. El hierro vizcaíno se exportaba a Inglaterra. Los beneficios de la exportación de hierro posibilitaron las industrias siderúrgicas primero y, a finales de siglo, la aparición  de otras de construcción, navales y metálicas Así surgió también un importante sector bancario para financiar las industrias (Banco de Bilbao, Banco de Vizcaya…)


            Desde 1855 hasta comienzos del siglo XX se construyen también las principales líneas ferroviarias siguiendo una estructura radial, con centro en Madrid, subvencionadas por el Estado y con capitales, máquinas y tecnología extranjera (entre 1855 y 1874 se construyeron 6000  kilómetros  de vías ferroviarias). El mayor ancho de la vía dificultó la conexión con las líneas europeas. Al principio no fueron muy rentables por el atraso económico español pero a la larga tuvo efectos beneficiosos potenciando el traslado de viajeros, mercancías e ideas.



A finales del siglo XIX y comienzos del XX tuvo lugar una segunda revolución industrial asociada a nuevas formas de energías como el petróleo y la electricidad. El petróleo permitía una alternativa al carbón y la electricidad primero se aplicó a la iluminación y luego a las industrias. Surgieron nuevas industrias como las del automóvil, las químicas o metalúrgicas.
            Pero a principios de siglo España seguía siendo un país predominantemente agrario con grandes desequilibrios territoriales y tres zonas industrializadas (Madrid, País Vasco y Cataluña) con una riqueza muy superior a las restantes zonas del país.

La sociedad española del XIX
El precio de una madre de Marceliano Santamaría. Las amas de cría eran llevadas eran llevadas del campo a la ciudad para amamantar a los niños recien nacidos de las familias adineradas. El abandono de sus propiso hijos queda registado en este cuadro de manera realista y dramática
La tejedora de Buenaventura Planella (1882)
           La revolución liberal y la industrialización ponen fin al Antiguo Régimen e instalan en España, como en el resto de Europa Occidental, la sociedad de clases y el capitalismo. En España la burguesía fue escasa y poco emprendedora y la nobleza terrateniente mantuvo un papel social relevante, aunque lentamente ambos grupos se fusionaron creando las clases ricas, propietarias y poderosas que controlarán el poder político. La Iglesia mantuvo su poder influyente a través de la educación y las costumbres. Se mantuvo un elevado número de campesinos sin tierra –jornaleros- que vivían en condiciones miserables lo que fue un lastre y motivo de conflictos sociales hasta el siglo XX. El poder de las clases altas venía determinado por los negocios de la época (bancos, comercios, industrias, ferrocarriles, inversión en Bolsa, negocios en Cuba) y por la posesión de tierras (muchos burgueses compraron tierras desamortizadas).
Las clases altas (10%)  incluyen a  la alta burguesía financiera, industrial, comercial y agraria, los nobles terratenientes, políticos de extracción universitaria, altos funcionarios, jefes y oficiales del ejército y  altos cargos de la jerarquía eclesiástica.





            Las clases medias (20%) eran muy heterogéneas y escasas numéricamente, e incluían a la burguesía media y baja (comerciantes, pequeños empresarios, funcionarios, profesiones liberales, clases del ejército, artesanos, empleados…)
          
  Las clases populares (70 %) eran las más abundantes con un gran contraste entre el campo y la ciudad. Eran obreros industriales, mineros, empleados de ferrocarril, criados y especialmente campesinos, la mayor parte sin tierra, jornaleros que vivían en  precarias condiciones de vida, esta sociedad tan desigual generó revueltas urbanas y rurales (para combatir estas se creó la Guardia Civil) al tiempo que se iniciaban los movimientos obreros.
             La población activa dedicada al sector agrícola es claramente mayoritaria (63%) frente a la del sector terciario (25%) y secundario (12%). La estratificación social de la población activa, presenta un carácter casi preindustrial, que no cambiará demasiado hasta finales de siglo.
Los movimientos obreros
            Las primeras protestas y asociaciones obreras surgieron en Cataluña. La primera huelga general tuvo lugar en 1855. Desde 1868 (durante el sexenio) penetran las ideas internacionalistas. En España predominará el anarquismo (entre los obreros catalanes y el  numeroso campesinado andaluz). Fueron perseguidos e ilegalizados y desde la clandestinidad recurrieron a las insurrecciones y el terrorismo. En el siglo XX optarán por el sindicalismo creando en 1910 la CNT, la mayor central sindical hasta la Guerra civil
El marxismo se implantó más en Madrid, País Vasco y Asturias. En 1879 se fundó el PSOE y en 1888 la UGT. El PSOE participó en las elecciones  para defender los derechos de los trabajadores pero sin renunciar a sus objetivos revolucionarios. Pese al sufragio universal implantado en 1890 no logró su primer diputado en 1910



Síntesis de España en el siglo XIX. La Restauración (1875-1902)

El gran protagonista y promotor de la Restauración fue Antonio Cánovas del Castillo  que desde años atrás se dedicó a la creación de un estado de opinión favorable a la restauración borbónica de una Monarquía constitucional basada en el orden, patriotismo, estado confesional y liberalismo moderado frente al “desorden republicano”.
Antonio Cánovas del Castillo
            Tras el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto (29-12-74), con el apoyo de los altos jefes militares a favor de Alfonso XII como rey de España, se constituyó un gobierno-regencia presidido por el propio Cánovas hasta que el  9 de enero de 1875, Alfonso XII desembarcó en Barcelona.

Monumento a Martinez Campos de Mariano Benlliure
            Las primeras medidas de gobierno están destinadas a asegurara la forma monárquica de gobierno y el predominio conservador: se suprime la libertad de cátedra, se suspenden periódicos los líderes republicanos se ven forzados al exilio, los movimientos obreros e internacionalistas continúan en la clandestinidad. Comienza la Restauración y la consolidación del poder de los grandes propietarios agrarios de Castilla y Andalucía, la burguesía  industrial y mercantil catalana, la aristocracia madrileña, los banqueros,  grupos conservadores con intereses coloniales y oficiales del ejército. La burguesía conservadora prefiere el orden y la estabilidad que garantice la seguridad de sus negocios y su predominio político, social y económico. También se acabó con la guerra carlista  en 1876 y más tarde con la guerra cubana (1878)
            Las ideas y el programa de Cánovas  tienen el objetivo de  evitar en el futuro nuevos pronunciamientos e intentos revolucionarios. los cuatro pilares que servirán de base del nuevo régimen son la  monarquía, las  Cortes, el turno de partidos [1] (bipartidismo del modelo anglosajón) y la Constitución de 1876 En la práctica, el caciquismo y la manipulación electoral servirán a los intereses de la oligarquía.
El sistema canovista creó un sistema político parlamentario liberal  muy conservador y escasamente democrático basado en el turno del partido conservador dirigido por el propio Cánovas y del partido liberal de Sagasta. Este último, era la izquierda del sistema, un partido más democrático, laico y social como demostró cuando pudo gobernar ampliando libertades, permitiendo las asociaciones sindicales e incluso llegó a implantar  el sufragio universal en 1890.
Alfonso XII murió en 1885 y la reina María Cristina, embarazada entonces,  será la regente hasta el cambio de siglo.
Pero el sistema se fue deteriorando por el falseamiento y la corrupción electoral, el caciquismo de las zonas rurales y porque una gran parte de la población española no se sentía representada por los partidos del turno: este era el caso de los republicanos y reformistas, los movimientos obreros y los movimientos nacionalistas que surgieron entonces en Cataluña, País Vasco y Galicia frente al centralismo de los gobiernos.
Una nueva insurrección de Cuba desde 1895 pidiendo no ya autonomía sino la independencia,  el asesinato de Cánovas por una anarquista en 1897 y la intervención de Estados Unidos   entrando en guerra contra España llevaron al desastre del 98. España fue derrotada y perdió sus últimas colonias (Cuba, Puerto Rico, Filipinas y otras islas del Pacífico que tuvieron que ser vendidas. El pesimismo y la frustración marcan el final del siglo. El nuevo siglo se abre con el regeneracionismo, una compleja amalgama de ideas muy variadas que pretenden “regenerar” España, acabar con el atraso y la ignorancia, eliminar el caciquismo y la corrupción, afrontar una verdadera democratización Uno de ellos, Joaquín Costa cree que la solución se resume en “Escuela y despensa”, aunque cree que tal vez haga falta un “cirujano de hierro”. El nuevo siglo trae también en 1902 la mayoría de edad de Alfonso XIII, que con solo dieciséis años ya era consciente de la importancia de su reinado para el futuro de España, de la sociedad española y de la monarquía.




Síntesis de España en el siglo XIX. El sexenio democrático (1868-1874)

Los progresistas, demócratas y republicanos firmaron el Pacto de Ostende (1866) para democratizar la vida política y garantizar la recuperación económica. En septiembre de 1868 un pronunciamiento encabezado por Prim, Serrano y Topete con el apoyo del pueblo -que formó Juntas Provinciales en las principales ciudades- logró triunfar e Isabel II marchó al exilio.

Gobierno provisional del sexenio

El gobierno provisional de Prim y Serrano inició las reformas de democratización y de ampliación de derechos (imprenta, reunión, asociación, libertad religiosa) y la implantación del sufragio universal con el que se eligen unas Cortes constituyentes que aprueban la Constitución de 1869 que recoge estos principios para intentar crear una Monarquía democrática.


Había que buscar un rey y, no sin serias dificultades y desavenencias entre los diferentes partidos, se eligió a Amadeo de Saboya en 1870. Pero su gran valedor, el progresista general Prim fue asesinado poco antes de su llegada y los carlistas, los moderados,  los grupos conservadores de la nobleza, la alta burguesía y la Iglesia le hicieron la vida imposible. La división y fragmentación interna de los partidos, la insurrección cubana desde 1868 y una nueva guerra carlista, junto a las tendencias republicanas de muchos demócratas, acabaron por decidirle a abdicar en febrero de 1873.

Se proclamó entonces la Primera República que en menos de un año asistió a cuatro gobiernos, a la división de los republicanos en varios grupos (unitarios, federales e intransigentes, al recrudecimiento de las guerras carlista y cubana, y al surgimiento de insurrecciones en muchas ciudades (cantones) con reivindicaciones sociales e incluso independentistas que crearon un  grave problema de falta de orden público.

Durante la Primera República se intentaron  aplicar  medidas de contenido social   relacionadas con  el acceso a  la propiedad agraria de los campesinos, aumentos salariales, reducción de la  jornada laboral, medidas de  higiene en el trabajo, protección trabajo infantil o enseñanza obligatoria. Estas medidas y los planteamientos revolucionarios de campesinos, internacionalistas y federalistas – aparición del movimiento cantonalista-  motivaron la reacción de los propietarios y clases privilegiadas, e incluso de las clases medias.  El fracaso de la Republica se explica por la desunión de los propios republicanos, la falta de apoyo de un sector sustancial  del movimiento obrero que se aproxima al apoliticismo anarquista, y la oposición y boicot de los partidos más conservadores y los alfonsinos. 

Para restaurar el orden público, en enero de 1874 un golpe de estado disuelve las Cortes y el General Serrano intenta crear un régimen republicano conservador, presidencialista y autoritario. La falta de apoyos llevó a un nuevo pronunciamiento, en este caso del General Martínez Campos, que  proclama rey a Alfonso XII en diciembre de 1874: comienza la Restauración de la Monarquía,  de la Casa de Borbón y del liberalismo moderado de los grupos conservadores que quieren garantizar la estabilidad política y económica y el orden social

Con el General Serrrano comienza y acaba el sexenio


Enlace: el sexenio democrático