El pasado del tiempo

El pasado del tiempo es un blog creado para servir de apoyo a las clases de Historia con el objetivo de facilitar a los estudiantes referencias sobre recursos digitales disponibles en Internet y relacionar los contenidos de estas materias con la situación actual mediante referencias a noticias, novedades y todo tipo de documentos que propicien la comprensión del pasado y del presente, la reflexión sobre otros tiempos y lugares.

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Revoluciones liberales y nacionalistas (1820-1848)

La libertad guiando al pueblo (1830) es una alegoría de Delacroix que simboliza la lucha contra el absolutismo del Antiguo Régimen. Se puede utilizar como una referencia inicial para introducir el estudio de las oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848.

Análisis de los elementos simbólicos del cuadro



La Europa que sale del Congreso de Viena (1814-1815) intenta restaurar el Antiguo Régimen, reorganizar las fronteras en función de los intereses de las potencias vencedoras y reponer en el trono a las dinastías legítimas derocadas por Napoleón. Pero el intento de volver al pasado  va a ser efímero e inestable  pues no daba solución a los nuevos problemas y mantenía latentes los conflictos que no tardarán en reaparecer: las naciones sometidas o divididas, los nacionalismos reprimidos o no contemplados, las tensiones entre los países europeos pese al empeño de Gran Bretaña de evitar una potencia continental; la fricción entre Rusia y Austria en los Balcanes, el enfrentamiento entre Prusia y Austria por la hegemonía en Alemania, la decadencia del Imperio turco otomano  y “la cuestión de Oriente”o el resurgir de Francia. Europa y el mundo estaban cambiando impulsados por las nuevas fuerzas históricas que las viejas monarquías de la Restauración no podrían sojuzgar: el liberalismo y el nacionalismo.

Tras las  sucesivas oleadas revolucionarias de 1820, 1830 y 1848  basadas en estas ideas y sentimientos, se fueron aprobando, en gran parte de los países europeos, constituciones basadas en las ideas de libertad,  igualdad jurídica y soberanía nacional. Así la burguesía y las clases medias, con sus ideas liberales y nacionalistas fueron lentamente desmantelando el Antiguo Régimen.  Según el mayor o menor grado de  interpretación de de los derechos de los ciudadanos y del tipo de sufragio encontraremos liberales moderados, progresistas, demócratas y republicanos. En un principio, la burguesía en el poder tendió a crear regímenes parlamentarios conservadores, sin satisfacer  las reivindicaciones de justicia e igualdad social de las clases populares.Pero en gran parte de Europa oriental sobervivirán las monarquías autoritarias hasta el siglo XX.

            La lucha nacionalista en Europa aparece entre los pueblos que se encontraban divididos y buscaban la unificación nacional (Italia, Alemania) o aquellos que buscaban la independencia nacional por encontrarse sometidos o integrados en imperios o estados que consideraban intrusos: Grecia, Bélgica, Hungría, Bulgaria, Polonia, pueblos eslavos... La reacción patriótica ante las conquistas napoleónicas (como en el  caso de España), el liberalismo (“la libertad de los pueblos”) y el romanticismo contribuyeron al desarrollo del sentimiento nacional. “La patria es, sobre todo, la conciencia de la patria” dice Mazzini.
            Y al mismo tiempo ques avanza el siglo,  las transformaciones económicas y sociales de la industrialización van creando un nuevo mundo de conflictos y profundas desigualdades.

domingo, 24 de octubre de 2010

Napoleón y la Europa napoleónica

Los soberanos temerán lo que hay en él de revolucionario; las naciones lo que tiene de conquistador;  todos a una se emplearán contra su dominio” (Jesús Pabón)




Enlace a vídeos y galería de imagenes sobre Napoleón en ArteHistoria







LA ÉPOCA NAPOLEÓNICA (1799-1815)

Desde 1794 los ejércitos franceses estuvieron en campaña casi constantemente. La revolución acabará en manos de los militares. Napoleón Bonaparte, joven  y prestigioso oficial del ejército francés, encabeza un golpe de estado el 18 de Brumario (9 de noviembre) de 1799 que arrebata el poder a los cinco políticos del Directorio: éstos apenas eran capaces de mantener el orden  frente a la oposición de los Borbones (realistas) y los jacobinos en el interior, y las coaliciones extranjeras en el exterior. El poder queda en manos de  tres cónsules y Napoleón es el Primer Cónsul. La nueva Constitución de 1800 aunque reconoce el sufragio universal indirecto, no incluye ni declaración de derechos ni división de poderes (“la autoridad viene de arriba y la confianza de abajo”). Después de anexionar a Francia el Piamonte, vencer a Austria y  firmar  la breve  Paz de Amiens con Gran Bretaña, es designado  cónsul vitalicio en 1802, un plebiscito le reconoce el título de emperador en 1804 –con la presencia del papa Pío VII en la coronación-   y se aprueba una nueva constitución. Desaparecen las libertades públicas y las competencias de las asambleas del  antiguo poder legislativo. Napoleón gobernará de manera despótica dictando decretos-ley.
            El bonapartismo es el nombre con el que se designa su régimen político y, por extensión,  los similares que aparecerán  en épocas posteriores: una dictadura basada en el  poder militar que surge del proceso revolucionario y pretende evitar tanto  el retorno a la monarquía como a los excesos radicales de los jacobinos.  Aunque  recupera muchas  formas del pasado (Antiguo Régimen) y gobierna  de manera autoritaria, mantiene muchas de las conquistas y avances conseguidos durante la revolución como la igualdad civil. Detrás de Napoleón están los intereses de la burguesía financiera y de negocios, los beneficiarios de la revolución que fortalecen  su dominio y  que ahora pretenden orden, seguridad y garantías de expansión económica recurriendo al ejército y a la guerra exterior.

            El gobierno de Francia

            Ya durante el consulado  se aprecia el intento de Napoleón de  organizar un  aparato jurídico y administrativo  con el objetivo de consolidar las reformas más moderadas de la época revolucionaria, reafirmar la nación francesa y  forjar un Estado fuerte y centralizado: para ello procedió a reformar  la Administración para a hacerla más racional y eficaz, se creó  un sistema educativo nacional,  se promulgó en 1804 un Código Civil -que en parte es una vuelta al Antiguo Régimen cuando el rey era fuente de derecho y en parte es la base del derecho europeo del siglo XIX- que  significa la igualdad de todos ante la ley y el derecho a la propiedad, así como  otras codificaciones legales (Código Penal, Código Comercial, procedimiento civil, procedimiento criminal…) Antes, ya había  resuelto el problema con los católicos a través del Concordato con la Santa Sede de 1801, que hacía concesiones a la Iglesia  pero  incluía avances como la extinción del diezmo . Posteriormente se reguló el divorcio, el matrimonio civil y la libertad religiosa. La Iglesia quedó luego sometida al poder imperial.

            Aunque se proclama la libertad de prensa, la censura la limita de manera creciente; la reforma  que pretende la igualdad fiscal no oculta la preeminencia de la Iglesia, la vieja nobleza, una nueva nobleza imperial y, por supuesto, la alta burguesía. La soberanía nacional teórica no encubre la  práctica autoritaria y la limitación de libertades, el predominio  de la designación sobre la elección, la concentración y centralización del poder y la actuación de la policía secreta. La supresión del régimen feudal es quizá el símbolo de que, pese a las contradicciones, se mantuvieron  importantes conquistas de la revolución.
            La actividad industrial y comercial francesa experimentó un gran auge, abasteciendo el mercado nacional y el de los países ocupados al mismo tiempo que se  introducían las innovaciones técnicas procedentes de Inglaterra. No obstante, desde 1811 el bloqueo y las guerras de independencia ocasionaron graves problemas económicos
         

       La Europa napoleónica
           
            La política exterior de Napoleón presenta una triple dirección: la rivalidad con Inglaterra como potencia marítima y enemigo tradicional;  el deseo de entendimiento con Rusia -para repartirse la hegemonía  continental en  Europa y no  sostener guerras en dos frentes, marítimo y continental-;  y  las aproximación a  Austria, que simboliza la historia y la posibilidad  de legitimar su título  con un matrimonio con una princesa europea. Con Inglaterra se enfrenta en su lucha por la hegemonía y con el resto de potencias europeas absolutistas por el empeño en crear un Imperio  europeo en torno a  una Francia percibida como exportadora de cambios revolucionarios. Ciertamente, en los territorios que ocupó  se abolió el régimen señorial, se decretó la tolerancia religiosa, la venta de bienes eclesiásticos y la supresión del diezmo, se abolieron gremios y aduanas interiores y se impusieron códigos similares a los de Francia
            Su proyecto pretendía la creación de una economía europea integrada en torno a Francia, un sistema continental basado en la conquista y la ocupación  de territorios –anexionados o convertidos en estados vasallos con gobiernos “satélites”-, países dependientes y aliados. Su “sistema continental” en torno a Francia instauró  dinastías familiares en  Nápoles, España, Westfalia y Holanda;  estados protegidos y aliados reorganizados tras sus conquistas como  la Confederación Helvética, Confederación del Rhin y ducado de Varsovia; controló el norte de Italia (Piamonte, Toscana…) y de Alemania; impuso su superioridad militar a Austria, Prusia y Rusia. El imperio llegó a la cumbre de su poder  en 1810. A partir de 1812 comenzará su ruina.
            Entre 1804 y 1806 una nueva coalición europea –ambición rusa en Europa, deseo inglés de controlar las rutas oceánicas, aspiraciones de Austria en Alemania e Italia- llevó de nuevo a la guerra. . La derrota  de Francia y España –aliada entonces de Francia – ante la escuadra inglesa en Trafalgar (1805) deja clara  la supremacía marítima a Gran Bretaña pero  se compensa con las victorias continentales  sobre Austria - Ulm y Austerlitz ,1805-,  sobre Prusia –Jena, 1806- y Rusia – Friedland, 1807- que lleva al Tratado de Tilsit, entre Napoleón y Alejandro, primera cumbre del poderío napoleónico.
            Contra Inglaterra, Francia desató la “guerra del corso” –atacando a la flota mercante- y desde 1806 el bloqueo continental. El bloqueo económico  pretendía excluir a Gran Bretaña del comercio europeo: organizando la economía al servicio de Francia. Perturbó la economía británica pero más aún la francesa: el propio gobierno  francés acabó permitiendo en 1812  el comercio de trigo y vinos para evitar la ruina de sus campesinos.
            En 1808 interviene en España para conquistar Portugal y cerrar el “bloqueo continental” contra Inglaterra. Forzó las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII  en Bayona y entregó la corona de España a su hermano José I. Pero  encuentra una gran resistencia popular  y más problemas de los previstos, con una Inglaterra apoyando a Portugal;  mientras en Alemania comienzan las hostilidades y Austria intenta aprovechar la ocasión        
Napoleón (Abel Gance, 1927)
Los ejércitos de napoleón vuelven a derrotar a los austriacos en Wagram en 1810 y el emperador  se casa con María Luisa de Austria. Pero la resistencia española, los efectos del bloqueo  y el fracaso   de la campaña de Rusia en 1812 –más de 450.000 bajas, la mayoría por hambre y frío- llevan a una nueva gran coalición –la sexta, en 1813- que derrota a Napoleón en Leipzig (1813) mientras los españoles e ingleses los expulsan de la península. El Imperio se desmorona,  Napoleón abdica, los aliados llegan a París en 1814 y entronizan a Luis XVIII que firma la paz con los coaligados. Desde  Elba, Napoleón regresa en marzo de 1815 – el Imperio de los Cien días- y las potencias europeas, reunidas en Viena, vuelven al campo de batalla para derrotar definitivamente a Napoleón en Waterloo -1815- que es desterrado a Santa Elena. Comienza la Restauración y la leyenda de Bonaparte.
            Su proyecto imperial había fracasado, pero sus conquistas habían contribuido a difundir ciertas reformas que  junto al despertar del  nacionalismo y del liberalismo en muchos países contribuirían a dar un paso más en la quiebra del Antiguo Régimen. Tras 1814, se enfrentarán dos  posturas la de los que  defienden la persistencia del absolutismo y de la sociedad estamental y los partidarios de un nuevo orden liberal.








DEBATE EN RTVE SOBRE LA FIGURA DE NAPOLEÓN




Debate Napoleón
18-10-2010

Dedicamos nuestra sección de Historia a ahondar en uno de los personajes más relevantes de todos los tiempos: Napoleón Bonaparte. Considerado por muchos como uno de los mayores genios militares de la Historia... en cambio, para otros no deja de ser un dictador tiránico cuyas guerras causaron la muerte de millones de personas. Lo que sí es evidente es que su figura marcó el inicio del siglo XIX y la posterior evolución de la Europa contemporánea. Para debatir sobre la figura de Napoleón contamos con Lluís Roura, Catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Barcelona; Manuel Moreno, Profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla; y Genís Barnosell, Profesor de Historia Contemporánea de la Universitat de Girona. Los tres han escrito ensayos y han profundizado extensamente en la vida y muerte de Napoleón Bonaparte.

miércoles, 20 de octubre de 2010

La calabaza, el ADN y los ojos azules de Luis XVI


Cuenta la leyenda que cuando Luis XVI fue guillotinado el 21 de enero de 1793, muchos súbditos -convertidos en ciudadanos por la revolución- subieron la cadalso a mojar sus pañuelos de la sangre del monarca absolutista para conservar recuerdo de tal acontecimiento. Uno de ellos, un  tal  Maximilien Bourdaloue mojó su pañuelo en la sangre, lo metió en una calabaza y ordenó a un artista parisino, Jean Roux, su decoración, la cual finalizó el 18 de septiembre de 1793. Así  figura en una famosa calabaza que desde hace un siglo se encuentra en posesión de una familia boloñesa. y que también aparece decorada, mediante una técnica pictografica, con retratos de protagonistas de la revolución como  George Danton, Maximilien Robespierre, Camilla Desmoulins, Louis-Sébastien Mercier, Jean Paul Marat, la reina Maria Antonieta o el propio Luis XVI.

                                                   Detalle de los retratos de la calabaza

Científicos del CSIC han analizado el ADN y han confirmado que corresponden a un varón europeo de antiguo linaje... con ojos azules, hecho que confirman distintos retratos de pintores de la época. Y claro, ya se ha puesto precio a la egregia calabaza: dos millones de euros. Sólo falta comparar los resultados del análisis de ADN mitocondrial con el perfil genético del corazón momificado atribuido a su hijo Luis XVII -personaje también con una historia legendaria- que se conserva en la Basílica de Saint Denis, en París.

Fuente: RTVE noticias

Una breve  historia de Luis XVI

¿Y la reina  María Antonieta?
También tiene una interesante biografía.  Casada con Luis XVI en 1770, se convirtió en reina en 1774 y acabó en el cadalso 11 meses después de su marido, creando a su alrededor una aureola mítica de serenidad y dignidad ante su infortunio que contrasta con la fama de frivolidad, despilfarro y capricho que contribuyó aún más al descredito de la monarquía francesa.
Aparte de la película  de Sofía Coppola de 2006-su vida ha sido llevada en innumerables ocasiones al cine- destaco por su interés didáctico Si Versalles pudiera hablar (Sacha Guitry, 1953) y la película canadiense María Antonieta: la verdadera historia (Ives Simoneau, 2007) que comienza pocos minutos antes de ser llevada a la Plaza de la  Concordia para su ejecución. Recomiendo visitar la web oficial de sta última película, muy vistosa y atractiva. Como lo fue la vida de  aquella jovencita a la que se le atribuyó  aquel comentario cuando le hablaban del hambre del pueblo parisino: ¡Si no tienen pan, denles de comer pastel!" Aunque parece que la patética anécdota fue una invención  del mismísimo Rousseau.
Son personajes entre la historia y la leyenda, como la propia revolución francesa

domingo, 17 de octubre de 2010

BURGUESES Y REVOLUCIONES LIBERALES. Dos burgueses españoles en el siglo XIX: el Marqués de salamanca y el Duque de Santoña


Las revoluciones liberales que comenzaron a finales del siglo XVIII y se extendieron a lo largo del siglo XIX supusieron el triunfo político, social  y económico de la burguesía y el establecieron  la sociedad de clases y una nueva  jerarquía social basada en el éxito económico. Las grandes mansiones, la vida de lujo, el acceso a la educación y a la cultura, el prestigio social, el mecenazgo y la filantropía, el control de la vida política, la riqueza estaban ahora en manos de los burgueses. Esta burguesía- industriales, comerciantes, banqueros- protagonizó el desarrollo del capitalismo  decimonónico primero a partir de la creación de empresas familiares y más tarde reuniendo capitales en sociedades anónimas, invirtiendo en la Bolsa y participando en la creación de bancos. Así nació una nueva sociedad en la que la burguesía impuso su mentalidad y visión del mundo basada en los principios de la economía capitalista y basada en al triunfo, el éxito, la acumulación de capital y el ascenso social, con una moral  no exenta de grandes contradicciones.                     

Los Rothschild es un ejemplo de familia capitalista burguesa dedicada a los negocios  y a la banca a lo largo del siglo XIX. El fundador de la dinastía fue Meyer-Amschel, banquero alemán que concedió créditos a los reyes europeos que lucharon contra Napoleón y construyó una enorme fortuna. Sus hijos se establecieron en distintos países europeos adquiriendo títulos  nobiliarios y fundando sus propias sagas y fortunas (los Rotschild del XIX)



En el artículo Comportarse como un Rotschild podemos ver como la dinastía de esta familia llega hasta la actualidad en forma de holdings financieros e inversiones en periódicos o viñedos.

La creación durante el reinado de Isabel II (1833-1868), de un estado liberal supuso también en España, la consolidación de la sociedad burguesa. Veamos dos ejemplos de burgueses españoles del siglo XIX.


HISTORIA DE DOS BURGUESES: EL MARQUÉS DE SALAMANCA Y EL DUQUE DE SANTOÑA



         Hijo de un comerciante, nace en Málaga  en 1811, estudia Derecho en Granada.  Desde su juventud se adhiere al movimiento liberal y participa en varias insurrecciones como la de Torrijos en 1831. En 1833 es elegido alcalde de Monóvar. Tras ser elegido diputado por Málaga en 1836 se instala en Madrid iniciando su andadura financiera asociado a Buschenthal.

         El crecimiento de su fortuna fue paralelo al de su influencia política. Los comienzos de su fortuna se asocian a las siguientes actividades:
        
-         Especulación bursátil en representación del Duque de Riansares entre otros
-         Arrendamiento por cinco años del estanco de sal (1837-1842) que le proporcionó buenas ganancias.
-         En 1841 fue a Londres y París,comisionado por el gobierno, para la reconversión de la Deuda Pública
-         Fue promotor y fundador del Banco de Isabel II (1844) junto a Buschenthal, Carriquiri y Remisa, entre otros, especulando con Títulos de la Deuda.
-         Se introduce en el negocio ferroviario con la concesión de la línea Madrid-Aranjuez
-         También desarrolla unA labor de prestamista al Estado y particulares y forma parte de varias sociedades anónimas que no llegaron a consolidarse.

         Salamanca formó parte del sector político moderado de los “puritanos” siendo en 1847 ministro de Hacienda; desde este puesto facilitó la fusión del Banco de Isabel II (en quiebra) con el Banco de San Fernando de manera favorable para el Banco por él fundado. Durante su mandato también logró anticipos del Estado para sus negocios ferroviarios lo que motivó más tarde que un grupo de diputados presentara una proposición para exigirle responsabilidades por supuestas operaciones irregulares. Aunque no prosperó, fue el fin de su carrera política.
         Tras conspirar en 1848 contra Narváez  emigró a Francia. Al año siguiente regresó de nuevo a España y continuó con sus actividades bursátiles y negocios ferroviarios tanto en España (intereses en MZA, Norte, Andaluces) como en el extranjero (Portugal, EEUU, Francia, Alemania...) basando su financiación en créditos a corto plazo.
         A mediados de siglo, el marqués de Salamanca consolida una fortuna valorada  en unos 200 millones de reales. Para ello utilizó todos los resortes del poder que tuvo a su alcance y aprovechó los cargos públicos que desempeñó. Tuvo escaño en todas las legislaturas desde 1837 a 1883, primero como diputado, entre 1863-68 como senador vitalicio y posteriormente entre 1879-83 nuevamente como senador.


         Es sintomático que su casa fuera asaltada y quemada por las masas madrileñas en la revolución de 1854, viéndose obligado a emigrar de nuevo, aunque regresó pronto protegido por Espartero. En 1863 recibe el título de marqués y en 1864 el de Conde de los Llanos con Grandeza de España.
         A partir de 1860, su actividad se orienta hacia el negocio inmobiliario en el ensanche de Madrid. En un primer momento adquiere terrenos para su Palacio de Recoletos. Tras 1862 inicia una política concentrada de compras de terrenos detrás de Recoletos y la Fuente de Castellana. Acumula unas 100 hectáreas en las que pretendía construir 350 edificios agrupados en manzanas de ocho casas. Pero Salamanca una mercancía difícil de revalorizar, encarecida, a plazos y con intereses altos: la rentabilidad dependía de su rápida explotación y comenzó a construir en 1864, pero la crisis de 1866 fue un duro golpe para su proyecto y su fortuna que no podrá rehacer pese a sus desesperados intentos por conseguirlo.
         Ya en 1869 no puede hacer frente a los pagos y recurre a la hipoteca de fincas urbanas y a la emisión de obligaciones hipotecarias. El inventario de su fortuna en 1866 ya reflejaba un alto pasivo y un activo no realizable que se irá incrementando. Su falta de liquidez le lleva a concertar créditos (entre otros con E. Urquijo) que le obligan a la venta de los inmuebles construidos a precios desventajosos y a hipotecar sus nuevas construcciones. Se trata de una actividad suicida con créditos a corto plazo, que implicaban vender según construía para afrontar los pagos pendientes.
         La espiral de endeudamiento no se detuvo pese a intentar crear una sociedad inmobiliaria con sus prestamistas: Salamanca perdió al final toda la inversión realizada. Los grandes beneficiados fueron sus prestamistas entre 1868-1874: la Sociedad Española de Crédito Mobiliario y Urquijo.
         Así se fraguó entre 1871-1875 la ruina del Marqués de Salamanca. No pudo obtener la concesión del Monopolio de Tabacos de Filipinas. Tampoco pudo resarcirse pese  a sus intentos de obtener la concesión del canal del Duero (1879) y su participación en  la edificación del ensanche de San Sebastián (1881). Su colección de pinturas antiguas tuvo que ser subastada en París (1868 y 1875). Un final muy distinto del de Manzanedo. Falleció en Madrid en 1883.
         La ruina del Marqués de Salamanca se debió a su arriesgada actividad inmobiliaria y se debió a varias razones:
                   - Las dimensiones excesivas de su proyecto demasiado ambicioso
                   - La falta de liquidez. Salamanca actuaba como en su especulación en Bolsa: poco metálico y manejo constante de hipotecas y ventas, operando siempre a corto plazo.
                   - La crisis de 1866 acabó de arruinar un negocio que adolecía de gigantismo y exceso de préstamos, al aumentar los tipos de interés y el mayor rigor en la concesión de créditos.


  

       Natural de Santoña (Santander) marchó a Cuba en 1823 y trabajó en el servicio doméstico de sombrerero. Tras heredar al maestro de su taller, emprende actividades de prestamista usurero y monta una Casa de Banca. Participa en suna serie de sociedades –“La Gran Antilla” y el “Banco de Fomento y Ultramar”, que incluyen entre sus actividades el comercio de esclavos. En 1845, ya millonario, regresa a España. Ocupará cargos como Cónsul del Tribunal de Comercio y llegará a ser diputado y posteriormente senador.
         En Madrid comenzó sus inversiones inmobiliarias con la adquisición de numerosas fincas y solares en la Puerta del Sol que era una zona de máxima valoración del suelo urbano y mostró una extraordinaria habilidad para nutrirse de la quiebra ajena: adquirió a buen precio  diversas fincas y edificios, concedió empréstitos a la Casa de Osuna y adquirió más fincas en el ensanche de Madrid tras la crisis de 1866, y compró a bajo precio fincas fácilmente revalorizables.
         También diversificó su fortuna invirtiendo en el negocio ferroviario y adquirió fincas rústicas en la provincia de Toledo de escasa rentabilidad pero que le aportaban gran prestigio social como terrateniente. Incluso invirtió en un ingenio de azúcar en Motril. En 1864 se le concedió un marquesado.
         Defendió los intereses esclavistas durante el sexenio y la defensa de la propiedad durante la primera república. Apoyará la causa alfonsina y tras exiliarse apoya dará apoyo financiero al retorno de los Borbones. Así en la Restauración será ennoblecido como Duque de Santoña y designado senador vitalicio. Participó en la fundación  del Banco Hispano-colonial y suministró fondos para acabar con al insurrección cubana.
         Como buen burgués acomodado desarrolló una intensa actividad filantrópica y benéfica con la creación de un Instituto y un hospital en Santoña, otro  instituto en Parla y el Hospital del Niño Jesús en Madrid.  Murió en 1882 dejando la mayor fortuna de Madrid



Sobre el Marqués de Salamanca, hay una película de Edgard Neville de 1948

He aquí una secuencia sobre la primera llegada del ferrocarril Madrid-Aranjuez según el film


viernes, 8 de octubre de 2010

Bicentenario de las Cortes de Cádiz (1810- 2010)



Os dejo el programa de Reportero de la Historia de RTVE sobre el bicentenario de las Cortes de Cádiz (1810-2010) y algunas ideas para contextualizar y  entender su importancia en la Historia de España

Rasgos generales de la Guerra de Independencia     

 A comienzos del siglo XIX la política exterior de España se había supeditado a la estrategia napoleónica del “bloqueo continental” contra Inglaterra. El Tratado de Fontainebleau (27 de octubre de 1807) supuso un compromiso bélico con Francia para la invasión y  reparto de Portugal Pronto se comprobó que los proyectos de Napoleón iban más allá de los acuerdos: una verdadera ocupación del territorio peninsular encaminada a controlar los  tres puertos más activos e importantes: Barcelona, Cádiz y Lisboa. Mientras la monarquía española se desintegraba y daba muestras de inoperancia. Entre el  17 y el 19 de marzo de 1808, el motín de Aranjuez, condujo a la destitución de Godoy y abdicación de Carlos IV:  Fernando VII, rey de España El 23 de marzo Murat entra en Madrid..  La familia real es llamada  por Napoleón a Bayona.- El 2 de mayo se levanta el pueblo de Madrid. Poco después tendrán lugar las Abdicaciones de Bayona (5-6 de mayo). Napoleón  entrega la corona española a su hermano José. Comienza la llamada Guerra de Independencia  El levantamiento popular  ha originado una guerra generalizada no prevista por el proyecto bonapartista.
Ante la pasividad de las autoridades españolas, la Junta de gobierno y el Consejo de Castilla, Murat se autodesignó presidente de la Junta, depositaria de la soberanía. Estos hechos motivaron la resistencia del pueblo español a través de Juntas provinciales y locales que surgen a lo largo del territorio peninsular y que se coordinarán a través de una Junta Central (septiembre 1808) que solicitará el apoyo a Inglaterra. En aquellos días, las clases medias, intelectuales e hidalgos asumieron el poder, apoyándose en los campesinos y artesanos que combatían a las “autoridades” que colaboraban con los franceses.
La insurrección se convirtió en un levantamiento popular, (“el pueblo en armas”), un movimiento espontáneo sin organización previa que se produjo  en muchos lugares por decisión local  (declaración de guerra del alcalde de Móstoles, Andrés Torrejón) a través de proclamas y manifiestos antifranceses y de juntas locales y provinciales (unas de tendencia liberal, otras absolutistas) que surgen para llenar el vacío de poder y la actitud colaboracionista o dubitativa de las instituciones de gobierno (audiencias y capitanes generales).
El rasgo de  guerra popular  se reflejará en  la resistencia a través de las “guerrillas” que organizadas en partidas y cuadrillas tuvieron su ámbito de actuación en el medio rural. Pero las motivaciones del levantamiento de los españoles (pueblo y élites) son diversas e incluyen diferentes dimensiones:
- Movimiento “nacional” y lucha  patriótico por la independencia e integridad territorial de España, pero también de defensa de las viejas instituciones, costumbres y leyes.
        - Dinástico, oponiendo a José Bonaparte ( “el rey intruso”) al “deseado” Fernando VII, el monarca raptado al que se identifica con la patria.
         - Religiosidad  popular y en defensa de la Iglesia y religión católica ante el “ateísmo” y anticlericalismo francés.

Un pueblo, en su mayoría campesino y analfabeto, reaccionaba espontáneamente ante la invasión movido por unas ideas más vividas que pensadas: el rey es, por definición, justo y bueno y es natural que su voluntad sea ley (el rey como mito). Un pueblo dirigido por un clero rural que considera las renuncias de Bayona impuestas por la fuerza y el engaño. El levantamiento tiene un sentido claro: echar a los franceses y  reponer a Fernando en el trono (José María Jover). No obstante, no podemos ignorar las aspiraciones de renovación social e incluso cierta tendencia antiaristocrática de ciertos sectores populares, acuciados por la grave situación económica

Las diferentes posturas ante la invasión

                En las élites del país podemos apreciar  cuatro tendencias que dividen a los españoles:
  • Los absolutistas que aceptaban el estado de cosas anterior al levantamiento de mayo: partidarios del Antiguo Régimen y de la preeminencia de los estamentos privilegiados. 
  •  Los afrancesados que aceptaron y colaboraron con el régimen de José Bonaparte que imitaba al de la Francia Napoleónica (reformas pero sin revolución, al estilo del despotismo ilustrados)
  •  Los reformistas o jovellanistas que defienden la necesidad de un programa de reformas en la línea de los proyectos ilustrados
  •  Los revolucionarios liberales que aspiraban a una transformación profunda de la sociedad a través de la convocatoria de unas Cortes constituyentes que establecieran una constitución escrita que recogiese las bases jurídicas de una nueva sociedad burguesa.                       

La convocatoria de Cortes: el primer intento de revolución liberal-burguesa
               
Los”patriotas”, no aceptaron las renuncias de Bayona. Eran la inmensa mayoría del pueblo español, pero divididos en  tres tendencias: jovellanistas (constitución histórica, soberanía compartida rey-cortes, Cortes estamentales), liberales (antiguos ilustrados, burguesía, clases medias -intelectuales, comerciantes, industriales, profesionales-  y algunos nobles y eclesiáticos  que defienden soberanía nacional, constitución liberal, y absolutistas (soberanía real y tradicionalismo católico del Antiguo Régimen). Absolutistas y liberales, ahogarán a los jovellanistas  serán enemigas entre sí, se enfrentarán en Cádiz , durante el reinado de Fernando VII y gran parte del siglo, con ecos que llegan hasta la actualidad.
El 25 de septiembre de 1808 se creó en Aranjuez , y presidida por Floridablanca,  una Junta Central, como órgano de carácter y jurisdicción nacional para organizar la resistencia contra el invasor y conseguir el apoyo de Inglaterra. Se retiró a Sevilla y después a la Isla de León (San Fernando), donde se disolvió transmitiendo su poder a una Regencia encargada de la dirección de la guerra.    La Regencia convocó a la “nación” para una reunión de Cortes en septiembre de 1810.

El 24 de septiembre de 1810 se reúnen  en Cádiz los representantes de las provincias y de las colonias: al disolverse el Consejo de regencia, asumen en una sola cámara y de manera revolucionaria el ejercicio de la soberanía y la edificación de una sociedad política nueva. Muñoz Torrero exalta en su discurso inaugural la soberanía nacional, la división de poderes y la inviolabilidad de los diputados. Triunfaron la tesis de los liberales (Conde de Toreno) y el primer decreto formula el principio de representación nacional de los diputados como depositarios de la soberanía nacional. El recuento de diputados nos señala un predominio de intelectuales y de clases medias

La labor de las Cortes de Cádiz se concreta en dos  aspectos :una serie de decretos y leyes y la elaboración y proclamación de la Constitución de 1812.
 La Constitución de 1812 y las medidas legistativas de las Cortes de Cádiz


El 19 de marzo se proclama la primera constitución española, la Constitución de 1812 Los 384 artículos se dividen en 10 títulos: 1)La nación, los españoles y la soberanía nacional, II) Territorio y religión, III, IV y V) Los poderes, VI) Administración Local, VII) Organización fiscal, VIII) Ejército, IX) Instrucción Pública y X) Inviolabilidad de la Constitución. Las ideas clave son: 
  • Soberanía nacional
  •  División de poderes. El Estado como monarquía hereditaria
  • El Poder legislativo reside en las Cortes con el rey. El rey puede promulgar, sancionar y vetar las leyes
  •  Poder ejecutivo: reside en el rey que nombra a sus secretarios (ministros). No existe control parlamentario del gobierno. Limitaciones al poder real (art. 172)
  • Poder judicial en tribunales independientes. Se reconocen las jurisdicciones especiales eclesiástica y militar.
  • Confesionalidad y exclusividad de la religión católica, apostólica y romana
  • Ejército permanente y Milicia Nacional
  • Cortes unicamerales elegidas por sufragio universal indirecto de varones mayores de 25 años. Elegibilidad censitaria
  • Poder local y provincial. Alcaldes y Diputaciones.

La Constitución de 1812 recoge principios tradicionales y los combina con otros de inspiración reformista y revolucionaria (Constitución francesa de 1791). Refleja el ideal de gobierno de una minoría de intelectuales y de una burguesía aún demasiado débil. El fracaso en la práctica demostró que la sociedad española aún no estaba preparada para pasar de ser súbditos a ciudadanos, ante una gran parte de la Iglesia y de la nobleza que se opusieron a la pérdida de sus privilegios y un pueblo que clamaba por “el deseado”. Sin embargo se convertirá en la referencia obligada de todos los movimientos liberales del XIX e influirá en las constituciones hispanoamericanas.


Además, las Cortes promulgaron una serie de decretos y leyes que pretendían crear las bases de un nuevo régimen liberal:

a) Abolición del régimen jurisdiccional (agosto de 1811)
b) Desamortización de propios y baldíos (enero de 1813)
c) Eliminación del mayorazgo
d) Supresión de gremios (junio 1813)
e) Libertad de imprenta (noviembre de 1810)
f) Medidas relacionadas con la cuestión religiosa: desamortización eclesiástica y supresión de la Inquisición


Este conjunto de medidas pretendían desmontar el Antiguo Régimen y los privilegios de la sociedad estamental, implantar una sociedad de clases basada en lala igualdad jurídica y la movilidad socialde los individuos:
  • - En el orden social, la abolición del régimen señorial acaba con la justicia  señorial, y desaparece la exclusividad de acceso a cargos administrativos, políticos y militares que poseía la nobleza.
  • - En el orden económico desaparecen las prestaciones señoriales, vinculaciones, mayorazgos y se propugna la libertad de trabajo
  • - En el orden jurídico, la unificación legal acaba con fueros y privilegios, así como con costumbres de derecho consuetudinario (matrimonios desiguales, por ejemplo).

Pese a la crisis de la sociedad estamental, la reacción absolutista frenará y alargará el proceso de instauración de un régimen liberal, subsistirán muchos privilegios  y la persistencia del poder de la nobleza se hará notar a lo largo de todo el siglo XIX. La revolución liberal-burguesa no ha hecho sino empezar un largo camino lleno de obstáculos y resistencias.