El pasado del tiempo

El pasado del tiempo es un blog creado para servir de apoyo a las clases de Historia con el objetivo de facilitar a los estudiantes referencias sobre recursos digitales disponibles en Internet y relacionar los contenidos de estas materias con la situación actual mediante referencias a noticias, novedades y todo tipo de documentos que propicien la comprensión del pasado y del presente, la reflexión sobre otros tiempos y lugares.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Un balance del siglo XIX


"En el siglo XIX se descubre que la libertad sin igualdad es un engaño"
Entrevista al historiador  Jordi Nadal


Catedrático emérito de Historia Económica de la Universidad de Barcelona y discípulo de Jaume Vicens Vives, Jordi Nadal (Cassà de la Selva, Girona, 1929) es autor de la obra de referencia El fracaso de la revolución industrial en España (1814-1913) y ha dirigido un imprescindible Atlas de la industrialización de España, 1750-2000 (Crítica / Fundación BBV).
Pregunta. Revolución liberal, industrialización, capitalismo, socialismo, positivismo, imperialismo... ¿Cómo empezamos a orientarnos entre tantos cambios decisivos que aportó el siglo XIX?
Respuesta. Lo mejor sería hacer un recordatorio de lo que desaparece con la imposición de estos nuevos conceptos, que son, algunas veces, contradictorios. La revolución liberal elimina una parte considerable de los obstáculos que hasta la Revolución Francesa habían frenado la marcha de la humanidad hacia el progreso, dicho sea de una manera un poco grosera. Lo interesante es que esta revolución la hacen los burgueses. Es decir, pasamos de una sociedad dominada por un estamento privilegiado, la aristocracia, a una sociedad dominada por la burguesía, hecha a sí misma. La burguesía es la gran protagonista del siglo XIX, una burguesía generalmente dinámica, que impulsa el capitalismo y, por este conducto, la industrialización. El socialismo aparece en contraposición a un capitalismo que se ha hecho tan liberal, tan desenfrenado, que ha vuelto a instaurar una sociedad poco igualitaria. De todos modos, el privilegio del dinero no es tan separador ni tan inalcanzable como el de la sangre.
P. Es el siglo en que aparece la conciencia de clase.
R. La clase obrera tiene unas condiciones de vida muy precarias que escritores como Dickens retratan muy bien. Los obradores domésticos y los talleres-vivienda han dejado lugar a la fábrica mecanizada, que acaba siendo sinónimo de desposesión y concentración. Una casta de intermediarios se interpone entre el patrón y sus obreros. El distanciamiento se agranda aún más por la separación de los hogares respectivos. La separación física acentúa la pérdida de control sobre los medios de producción por parte de los antiguos artesanos. Las tensiones se agudizan. En compensación, la disponibilidad de un hogar propio, separado, representa un gran paso hacia la toma de conciencia, la independencia personal y el estatus menos servil de la clase obrera. Así nace un movimiento obrero que lucha contra las pésimas condiciones de vida y se reivindica frente a los abusos de la clase burguesa.
P. Es el siglo de la velocidad.
R. El ferrocarril, el barco de vapor y el telégrafo son fundamentales. En el XIX cambia todo. El siglo descubre la importancia de la puntualidad y los horarios, tanto en las fábricas como en los trenes. Se puede decir que los trenes obligan a llevar reloj, a poner relojes en las estaciones. En el XIX el control del tiempo se convierte en el regulador de la vida humana.
P. Es la era de la confianza en la ciencia y su explotación industrial.
R. Los avances de la ciencia y su aplicación práctica han sido y siguen siendo formidables. En el XIX sólo algún visionario, como Jules Verne, ha sabido anticipar algo de lo que la ciencia nos depararía. En términos materiales, el mundo civilizado ha corrido mucho más de lo previsto. En esta carrera, los valores humanos se han quedado muy atrás.
P. ¿Es el siglo de la libertad?
R. La Revolución Francesa pregona el triple ideal de igualdad, libertad y fraternidad, pero ya en el siglo XIX se descubre que la libertad sin la igualdad es una quimera, un engaño. Lo sucedido con el derecho de voto es paradigmático. La obtención del sufragio universal, que sustituye al voto censitario, ha costado sangre, sudor y lágrimas. Y una vez obtenido se ha visto que tampoco garantiza la verdadera igualdad: las clases bajas siempre votarán más condicionadas que las altas.
P. El siglo XIX ha sido también el siglo del imperialismo o del nuevo colonialismo. ¿Con qué consecuencias?
R. Después de abolir la esclavitud, un paso indudablemente positivo, las potencias industriales se han lanzado, en las últimas décadas del siglo XIX, a la conquista de territorios en busca de materias primas y de mercados para sus excedentes. Los resultados han sido, como de costumbre, óptimos para los colonizadores y catastróficos para los colonizados. Del mismo modo que América Latina sigue pagando el precio de la acción depredadora y desestructuradora de la conquista hispano-portuguesa, las antiguas colonias africanas necesitarán mucho tiempo para superar los desastres causados por el colonialismo europeo, más reciente y menos duradero.



Socialismo en Alemania y laborismo en el Reino Unido
 
Durante la revolución industrial, los trabajadores se organizaron en sindicatos y partidos. Las disensiones en el seno de la Primera Internacional desembocaron en su disolución formal en 1876. Desde entonces, la revolución socialista sólo era posible a partir de los partidos socialistas nacionales. El primero en constituirse había sido el alemán, fundado por Lasalle el 28 de septiembre de 1863, que se vio obligado a integrarse en un Estado fuertemente estructurado y, aunque sin renunciar a la ortodoxia marxista, tuvo que aceptar el sufragio universal y las libertades constitucionales. Existía otro grupo en Eisenach, que dirigían Liebknecht y Bebel. En 1871, ambos grupos consiguieron tres y seis escaños, respectivamente, y se unificaron. El nuevo Partido Obrero Socialista de Alemania consiguió 493.000 votos y 12 diputados en 1877.

En el Reino Unido, el movimiento obrero se desarrolló a través de un sindicalismo apolítico, al margen del socialismo. Las Trade Unions, formadas mayoritariamente por trabajadores especializados, aceptaron la libre empresa, buscando la negociación antes que el conflicto. En las últimas décadas del siglo XIX los obreros estuvieron próximos a los liberales, partido en el que tenían algunos diputados. La crisis industrial de 1887 produjo un renacimiento del socialismo británico. Los trabajadores no especializados se sumaron a los sindicatos. Un momento clave fue la huelga portuaria de Londres en 1889, dirigida por los socialistas y que acabó en un gran triunfo. Se fundaron diversos grupos de carácter socialista hasta que en 1900 se constituyó el embrión de lo que en 1903 sería el Partido Laborista, que desplazaría a los liberales

 

Las guerras del siglo XX: las miradas de Gila y Arrabal

Para empezar el estudio del siglo XX, reflexionemos sobre la guerra  a través del humor absurdo pero crítico y cargado de significado de Manuel Gila, Fernando Arrabal, Quino y Forges.

La mirada de Forges

Ningún hombre es tan tonto para desear la guerra y no la paz; pues en la paz, los hijos llevan a sus padres a la tumba, y en la guerra son los padres quienes llevan a sus hijos a la tumba.
Herodoto

La mirada de Quino

La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen para provecho de gentes que sí se conocen pero no se masacran.
Paul Valéry


Actuación del humorista Miguel Gila, que interpreta a un soldado



  El Mercenario de Gila



Picnic de Fernando Arrabal, el absurdo de la guerra
Análisis de Picnic





Fragmento de Pic nic (El prisionero)

 Zapo. Bueno, ¿y qué hacemos ahora con el prisionero?
Sra. Tepán. Lo podemos invitar a comer. ¿Te parece?
Sr. Tepán. Por mí no hay inconveniente
Zapo, a Zepo. ¿Qué? ¿Quiere comer con nosotros?
Zepo. Pues...
Sr. Tepán. Hemos traído un buen tintorro
Zepo. Si es así, bueno.
Sr. Tepán. Usted haga como si estuviera en casa. Pídanos lo que quiera.
Zepo. Bueno
Sr. Tepán. ¿Qué? ¿Y usted, ha matado a muchos?
Zepo. ¿Cuándo?
Sr. Tepán. Pues estos días.
Zepo. ¿Dónde?
Sr. Tepán. Pues en esto de la guerra.
Zepo. No mucho. He matado poco. Casi nada.
Sr. Tepán. ¿Qué es lo que ha matado más, caballos enemigos o soldados?
Zepo. No, caballos no. No hay caballos.
Sr. Tepán. ¿Y soldados?
Zepo. A lo mejor.
Sr. Tepán. ¿A lo mejor? ¿Es que no está seguro?
Zepo. Sí, es que disparo sin mirar. (Pausa). De todas formas, disparo muy poco. Y cada vez que disparo, rezo un Avemaría por el tío que he matado.
Sr. Tepán. ¿Un Avemaría? Yo creí que rezaría un Padrenuestro.
Zepo. No. Siempre un Avemaría. (Pausa). Es más corto.
Sr. Tepán. Ánimo, hombre. Hay que tener más valor.
Sra. Tepán, a Zepo. Si quiere usted, le soltamos las ligaduras.
Zepo. No, déjelo, no tiene importancia.
Sr. Tepán. No vaya usted ahora a andar con vergüenza con nosotros. Si quiere que le soltemos las ligaduras, díganoslo.
Sra. Tepán. Usted póngase lo más cómodo que pueda.
Zepo. Bueno, si se ponen así, súeltenme las ligaduras. Pero sólo se lo digo por darles gusto.




Documentación

Las guerras del siglo XX

Análisis del libro 
 La Guerra del mundo Los conflictos del siglo XX y el declive de 
Occidente (1904-1953) de Niall Ferguson (2007)




miércoles, 15 de diciembre de 2010

Imperialismo: una mirada cinematográfica

Memorias de África (Sydney Pollack, 1985)



La escritora danesa, Karen Blixen, con el pseudónimo de Isak Dinesen nos cuenta una historia en el último período de la época del colonialismo. El guionista utilizó los relatos de la autora sobre su estancia en África, pero también otras biografías. Es la historia de una aristócrata arruinada que acepta un matrimonio de conveniencia que le conduce a Kenia. Allí descubre que no le gusta ni su marido, ni la forma de vida de los potentados colonizadores blancos, con lo que se recluye en su plantación. Solitaria encuentra en otro solitario aventurero (interpretado por Redford) la historia de amor que la historia requería. Secuencias: el safari en aeroplano e imágenes de Kenia con la banda sonora de John Barry. En la versión original Meryl Streep imita el acento inglés de la danesa Blixen.



Las montañas de la luna (Bob Rafelson, 1990)



Reconstrucción de la epopeya del intento de descubrir las fuentes del Nilo por el explorador y antropólogo irlandés Richard Burton.


55 días en Pekín ( Nicholas Ray, 1955)




La revuelta de los boxers contra las potencias extranjeras y el sitio a las legaciones extranjeras. Producción de Samuel Bronston en tierras españolas.


Las cuatro plumas ( Shekhar Kapur, 2002)



La secuencia del discurso a los oficiales al principio de la película explica los motivos ideológicos del imperialismo británico del XIX. (el darwinismo social y la misión civilizadora del hombre blanco basada en la superioridad de su civilización).

Khartoum Reino Unido, 1966



En 1883, el Primer Ministro británico Gladstone (Richardson) envía al General Charles Gordon (Heston) a Jartum, Sudán, donde miles de civiles viven bajo la amenaza del fanático musulmán, el Mahdi (Olivier), y sus ejércitos de secuaces. Gordon consigue ganarse el respeto del Mahdi pero no puede impedir que sus seguidores sitien la ciudad. En este momento en que el destino de la historia se encuentra pendiente de un hilo, Gordon se enfrenta a la mayor batalla de su vida en defensa de la ancestral ciudad de Kartum.
(La historia de la  rebelión de el Mahdi)

Otros filmes para trabajar la cultura del imperialismo y de la descolonización:

1492: La conquista del paraíso, de Ridley Scott  (Gran Bretaña/España/Francia, 1991)

La Misión de Roland Joffé (Reino Unido, 1986) El piano, de Jane Campion (Australia/Francia, 1993) Apocalypse Now de Francis Ford Coppola (EEUU, 1979)Grandes Expectativas de David Lean (Reino Unido, 1947) Tierra, de Deepa Mehta (India, 1998

Agua, de Deepa Mehta (India, 2005)
Saludos, amigos,  de Walt Disney (EEUU, 1943) La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo (Argelia/Italia, 1966Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea (Cuba, 1968)

La hora de los Hornos, de Fernando Solanas (Argentina, 1968)



Lectura:

Cambalache

El antológico tango Cambalache lo escribió el compositor Enrique Santos Discépolo, quien además le puso música en1935. Es una de las letras que han marcado la historia del tango del siglo XX, manteniendo una gran vigencia hasta la actualidad. 
La primera vez que se cantó el tango Cambalache fue en el año 1935, con la interpretación de la actriz y cantante Sofía Bozán en el Teatro Maipo de la ciudad de Buenos Aires. Ha sido grabada por infinidad de autores siendo la versión más famosa de todos los tiempos la del “Varón  del tango” Julio Sosa. Enrique Santos Discepolo escribió este tango para la película “El alma del Bandoneón” que se estrenó en el año 1936 y protagonizó Libertad Lamarque. El tango Cambalache se hizo sumamente popular y se fue convirtiendo en uno de los clásicos de la música argentina.

Fue censurado por primera vez durante la dictadura militar del año 1943 por considerarlo sedicioso, tal como sucediera también durante todas las dictaduras posteriores que acontecieron en la historia de Argentina.

Fuente: Zorzal criollo.com

Interpretación en su contexto histórico



La letra del tango cambalache, es una fuerte acusacion a la corrupcion e impunidad de 'la década infame' en la historia de Argentina. Pero podría valer para  otros momentos y lugares, de hay su pervivencia hasta el presente en multitud de versiones.  En el desarrollo de su letra, marca continuamente las diferencias entre lo 'bueno' y lo 'malo', robar y hacer el bien, matar o curar, etc. El autor mezcla todo tipo de personajes, uenos y malos:  “Stavisky” fue un famoso estafador de origen ruso que se suicidó en una cárcel de Bayona (Francia) en 1934; Don Bosco, fundador de la orden de los salesianos, fue canonizado en ese mismo año; “Don Chicho” fue jefe de la mafia argentina y detenido y procesado en 1932 y “Carnera” boxeador italiano, retuvo el título mundial de peso completo en el bienio 1933/34...
Del análisis de la letra de la canción podemos sacar algunas conclusiones sobre el sentido histórico del siglo XX (Hechos y cifras del siglo XX)

Tres lecturas de la canción

Una lectura de Cambalache 1

Una lectura de Cambalache 2

Una lectura de Cambalache 3

Letra de Cambalache (versión original)
 Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé...
En el quinientos seis
y en el dos mil también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente
ya no hay quién lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!...
¡Y todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Que uno vive en la impostura
que otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que si es cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
vi llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no roba es un gil!
¡Dale nomás! ¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
se vamo a encontrar!
¡No pienses más séntate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Que es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de las minas,
que el que roba, que el que mata
o está fuera de la ley.






















El siglo XX; una reflexión inicial







Si pretendemos entender el mundo en el que vivimos hemos de buscar en el pasado sus orígenes. Para encontrar las respuestas a las preguntas que nos plantea el presente hemos de recurrir a la historia. En concreto, en los años finales del siglo XIX y en el alba del XX importantes cambios estaban afectando a todas las dimensiones de la vida y a todos los rincones del planeta. Fue entonces cuando la confluencia de una serie de fuerzas transformadoras que se habían ido gestando a lo largo de los últimos cien años, daban lugar a los Tiempos Modernos que retrató Chaplin: la "segunda" revolución industrial del Gran Capitalismo financiero y el "nuevo imperialismo anunciaban la globalización; la aparición de la democracia de masas y las amenazas a los valores liberales los conflictos socio-políticos sobre como interpretar el binomio libertad/igualdad.


El grito. Edvard Munch, 1893

Como planteó el historiador Geoffrey Barraclough la guerra de 1914-1918 soltó la válvula de las tensiones ocultas que habían ido exacerbándose desde los últimos años del siglo XIX y que aún estaban pendientes de solución. El embajador de Estados Unidos en Londres escribió al presidente Wilson en ocubre de 1914: "Ya no es el mismo mundo que en julio pasado. Todo ha cambiado". La Gran Guerra marcó el final de una época: la catástrofe empequeñeció al "Viejo Continente", Estados Unidos salió de su aislamiento -al que volverá en breve- el imperio zarista cayó y se levantó de nuevo transformado en la URSS y aunque se superó la amenaza de revolución social, la democracia quedó  atrapada y herida entre los fuegos cruzados del fascismo y el comunismo. Pese a estos claros síntomas de debilidad, Europa conservó la ilusión de mantener aún la hegemonía mundial durante el período de entreguerras (1919-1939), de volver a la normalidad.

La Gran depresión que se abre tras el crack de 1929 y una nueva guerra fraticida  europea convertida  en mundial (1939-1945) confirman el final de una época. Pese a que primer escenario bélico fue europeo, la amenaza japonesa de un nuevo orden en Extremo Oriente arrastró a Estados Unidos a intervenir en un nuevo escenario -el  Pacífico-casi al mismo tiempo que se desencadenaba,  con la invasión alemana de la URSS, el aplazado enfrentamiento germano-ruso.
Algunos historidores han interpretado las dos guerras mundiales -unidas en realidad en una secuencia conjunta- como la última tentativa para reorganizar la vieja Europa, un intento de crear, en torno a Alemania, un imperio en el corazón del continente  para  competir con los nuevos poderes de la época: el Imperio  soviético, el Imperio británico, el expansionismo japonés, los Estados Unidos.

El resultado fue el final de una política europea a un sistema mundial de política internacional que se impone desde 1945 con la llamada Guerra Fría -entre el capitalismo y el comunismo- y la descolonización de la que nacerán decenas de nuevos países y estados. Además, junto a las dos superpotencias -EEUU  y URSS-, el nuevo relieve que adquiere China -creciendo a lo largo del siglo como potencia mundial- y la aparición de nuevos centros geoestratégicos en Hispanoámérica, Asia, África, en el Próximo Oriente -con Israel, los países árabes y el petróleo- exigen el camino hacia la Unión Europea que nace como Mercado Común en 1957.

Para la cronología, un siglo son cien años -el XX  nació el 1 de enero de 1901 y acabó el último día del año 2000-, Pero muchos historiadores hablan de "un siglo largo": el que nació en 1890 con el industrialismo y e imperialismo de la Paz Armada-  y sobrevivió hasta el atentado de Nueva York de 2001; otros de "un  siglo corto": el que empezó con la guerra del 14 y la revolución comunista de 1917 y terminó con la caída del muro de Berlín en 1989 y la desaparición de la URSS en 1991.

Con el final del siglo XX, hemos entrado más que en otro siglo, en otro milenio, el III milenio; Su herencia es dual y compleja. Siglo maravilloso, siglo terrible. Los extraordinarios avances tecnológicos, científicos y médicos no han podido ser aprovechados por toda la humanidad  abriéndose una profunda brecha de desigualdades  entre  países desarrollados y pobres; el estado del bienestar conseguido en muchos sitios no ha erradicado la pobreza, el desempleo, la marginación y la discriminación de millones de seres humanos; el reconocimiento de la igualdad de la mujer apenas ha comenzado en algunos lugares;   la supervivencia de los valores democráticos no nos hace olvidar los genocidios cometidos, las dictaduras y totalitarismo que han asolado el siglo; ni los avances reciente por la paz, las innumerables y sangrientas guerras totales como nunca imaginamos.

Cuando Stefan Zwig escribió el libro en que cuenta su vida entre las dos guerras mundiales lo tituló "El mundo del ayer". Tenía conciencia de que acababa un mundo y empezaba otro muy distinto."Nací en 1881, en un imperio grande y poderoso -la monarquía de los Habsburgo- pero no se molesten en buscarlo en el mapa: ha sido borrado sin dejar rastro". Este austríaco de Viena se suicidó en 1942: había escapado a Brasil huyendo del nazismo y tal vez no pudo soportar ni la idea de la muerte de la  cultura europea ni la terrible creencia de que los nazis ganarían la guerra. Nunca llegó a saber quien la ganó.

Antes de su suicidio, Stefan Zweig escribió 2 cartas: una a su ex-mujer Friderike y otra dedicada a Brasil. A continuación se muestra esta segunda carta:
“Declaración”
Antes de partir de la vida, con pleno conocimiento, y lúcido, me urge cumplir con un último deber: agradecer profundamente a este maravilloso país, Brasil, que me ofreció a mí y a mi trabajo una estancia tan buena y hospitalaria. Cada día aprendí a amar más este país, y en ninguna parte me hubiera dado más gusto volver a construir mi vida desde el principio, después de que el mundo de mi propia lengua ha desaparecido y Europa, mi patria espiritual, se destruye a sí misma.
Pero después de los sesenta se requieren fuerzas especiales para empezar de nuevo. Y las mías están agotadas después de tantos años de andar sin patria. De esta manera considero lo mejor, concluir a tiempo y con integridad una vida, cuya mayor alegría era el trabajo espiritual, y cuyo más preciado bien en esta tierra era la libertad personal.
Saludo a mis amigos. Ojalá puedan ver el amanecer después de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto.
Stefan Zweig

Petropolis 22. II. 1942


Bjørn Nørgaard: Jóvenes de Glücksborg. Tapiz con motivos del siglo XX. 1990-2000.


Artículos:

Balance del siglo XX de Juan Pablo Fusi

Balance del siglo XX en Cine y letras

El legado del siglo XX

Los dos mitos del siglo XX de Ignacio Sotelo

Lecturas:

La revolución del siglo XX  de Gabriel Tortella

Historia del siglo XX de Hobsbawm


Lecturas recomendadas de Stefan Zweig

Momentos estelares de la humanidad

El mundo del ayer


Enlaces en la red

Clasesdehistoria

Historia de las relaciones internacionales durante el siglo XX

Proyecto Kairós